Malvinas: la patria capturada
Malvinas no es solo una herida abierta ni una consigna repetida hasta el cansancio. Es algo más incómodo, más profundo: es el lugar donde la patria fue capturada. Durante años, desde la escuela, nos enseñaron que “Las Malvinas son argentinas”. Pero no era solo una frase. Era una operación afectiva. Nos formaban, nos moldeaban, nos hacían sentir. No entendíamos la geopolítica, pero sí incorporábamos una emoción: la pertenencia. Y ahí está el problema. Porque en 1982 esa emoción colectiva —legítima, histórica, popular— fue secuestrada por una dictadura. No la crearon ellos. La tomaron. La usaron. La deformaron. Transformaron un reclamo justo en una maquinaria de muerte. Enviaron pibes a congelarse, a morir, a desaparecer en el Atlántico Sur. Y lo hicieron envueltos en la bandera que antes nos habían enseñado a amar. Esa es la verdadera tragedia de Malvinas: no solo la ocupación británica, sino la traición interna. El Estado argentino, en manos de militares, convirtió el deseo popular en ...