“50 años después: la memoria ya no es consenso, es trinchera”
Hoy no es una fecha más. Son 50 años del golpe del 24 de marzo de 1976. Medio siglo. Y sin embargo, no estamos ante una conmemoración solemne ni ante un consenso consolidado. Estamos, más bien, en medio de una disputa abierta, áspera, incómoda. Y no es una exageración: por primera vez desde 1983, el propio Estado participa activamente en la desarticulación del consenso democrático construido a partir del terrorismo de Estado. Lo pensé mucho antes de escribir esto. Dudé sobre el enfoque, sobre el tono, incluso sobre la utilidad de volver a decir lo ya dicho. Pero entendí algo que es, al mismo tiempo, evidente y perturbador: no estamos repitiendo una historia, estamos viviendo una nueva etapa de la misma disputa. Y esa disputa es, esencialmente, política. Porque la memoria nunca fue un territorio neutral. Nunca lo es. La memoria no es el pasado en sí mismo, sino su reconstrucción desde el presente, en función de un proyecto de futuro. Y ahí radica el núcleo del problema: lo que hoy...